viernes, 31 de octubre de 2014

EL LIQUILIQUI VERSUS LA GUAYABERA: IDENTIDAD DEL CARIBE

Una de las controversias y dudas que surgen en el público común es conocer cuáles don realmente los origenes del liquiliqui y la guayabera como prendas actuales herencia de una tradición del siglo XVIII. Aquí anexamos un link que habla concretamente de las dos prendas y anexamos todo el texto para que lo puedas consultar desde este blog.

http://www.delagracia.de/san_1.htm

" CONTRAPUNTEO CARIBE ENTRE EL LIQUI-LIQUI Y LA GUAYABERA.

 

Por: JUAN JORGE ÁLVAREZ SÁNCHEZ

 

Lo sostenible del impetuoso avance en el campo de las comunicaciones y el acercamiento a un consenso identitario, entre otros factores, hacen cada vez más irrevocable el argumento de que lo “caribe” trasciende con mucho, su sentido geofísico para convertirse en un concepto geocultural, avalado, sin lugar a dudas, por el comportamiento social, ético o cultural de sus nativos, en cualquier lugar del mundo en que se encuentren.

En los modos de vestir también se hace presente el Caribe. Dos prendas hay que lo vienen significando desde el pasado siglo XIX: ellas son, la guayabera y el liqui-liqui. Ambas llegan a nuestros días envueltas en un feliz contrapunteo de encuentros y distanciamientos que nos reiteran en su análisis más próximo que el Caribe, es solo uno.

La guayabera ha sido reclamada en pertenencia por distintos países pero lo cierto es que la polifuncional prenda es netamente cubana y sus orígenes, con suficiente certeza, se remontan al siglo XVIII cuando llegaron a  Sancti Spiritus (una de las villas fundadas en Cuba por El Adelantado Don Diego Velásquez) los esposos José Pérez y Encarnación Núñez, quienes ante la situación que se vivía debido a que sólo se recibían en la isla telas muy gruesas, francamente inapropiadas para el cálido clima cubano, “importaron” un paquete de lino español del cual Doña Encarnación cortó y cosió para Joselillo una camisa suelta, de mangas largas, luciendo al frente cuatro elegantes botones de nácar, cuello duro, redondo y discreto, abierta a los lados para colocar a cada uno el necesario machete y el oportuno cuchillo, complementada con cuatro bolsillos para llevar en ellos efectos personales y que se usaba por fuera del pantalón para hacerla más fresca. La singular pieza rápidamente se multiplicó entre los campesinos de la región que comenzaron a vestirla. Se dice que su primer nombre fue yayabera pues todo esto ocurría en las márgenes del río Yayabo, cauce fluvial localizado en la centro-occidenal ciudad cubana de Sancti Spiritus. Sin embargo, el historiador Octavio Costa en su obra “Imagen y trayectoria del cubano en la historia” es claro al apuntar que la libertad de comercio dictada por las autoridades españolas en 1818 posibilitó que los cubanos pudieran desechar las muy gruesas telas ibéricas. Otro historiador, esta vez el Dr. Armando Casadevall, en 1998 bajo el título “De la Chupa a la Guayabera universal” coincide con Costa pero rechaza como origen, la versión que alude a Encarnación y Joselillo ya que «la Real Compañía de Comercio prohibía tales envíos. Además, no había medios de comunicación en 1707 con España desde las márgenes del río Yayabo» aunque en realidad lo anterior no invalida la tesis alrededor del celebérrimo matrimonio Pérez-Núñez. Casadevall sustenta su refutación al origen espirituano de la guayabera cuando afirma: «Lo que hoy llamamos guayabera la conocí de muchacho, confeccionada de dril caqui por el nombre de camisilla. Así la llamaba mi padre en los años veinte, quien era cubano de nacimiento y muy criollo de costumbres. A fines de los años treinta el que vistió a los espirituanos de guayaberas blancas de puro guarandol o de olán de hilo fue el sastre Ángel Serrano». Ante todas estas disquisiciones, sí debemos dejar en claro que del Yayabo o no, la guayabera es una prenda de vestir cubana que en sus inicios fue arteramente criticada por vulgar, especialmente por las clases adineradas, al estar confeccionada con tela corriente y su uso suponía la eliminación de la aristocrática chaqueta. En estas condiciones nació la guayabera, nombre definitivo adoptado por el pueblo, sabio siempre, que le dedicó esta copla anónima:

Y la llaman guayabera

por su nombre tan sencillo

por llenarse los bolsillos

con guayabas cotorreras.

Su oriundez caribe le viene desde su nombre pues parecer serguayaba voz taína (araucana), como lo son guasasa, Guanabacoa, Guantánamo, guajiro, guataca, guayo, entre otras. Anotemos también que originalmente diseñada para ser usada solamente por los hombres del campo, ha pasado a formar parte del ropero femenino y finalmente aceptada y lucida en los grandes salones, sino recuérdese la Cumbre Iberoamericana de República Dominicana que fue llamada la Cumbre de las Guayaberas

La guayabera tuvo su cantor de lujo en la voz del poeta decimero cubano Juan Cristóbal Nápoles Fajardo, El Cucalambé, cuya fecha de nacimiento, 1 de julio de 1829, da marco a la celebración del Día de la Guayabera desde el año de 1953, a propuesta del Consejo Territorial de Veteranos[1] de Oriente. Así elogió El Cucalambé a la guayabera:

Fuera de sus pantalones

mecíales la fresca brisa

las faldas de su camisa

guarnecida de botones.

Llevaba los zapatos

de pellejo de majá,

flores de guatapaná

en la cinta del sombrero

y el tal hombre un veguero

de las Vegas de Aguará.

 

¡Qué bonita guayabera!

¡Qué bonita le quedó!

El sastre que la cortó

es una buena tijera.

Buena fue la costurera

que los puntos le fue dando;

el que la fue entallando

¡qué buena mano tenía!

pero ¡es mejor todavía

el que la viene portando!

 

Para redondear estas notas sobre la guayabera recordemos que fue proscrita por el gobierno colonial español pues en su versión clásica, la prenda que comentamos hoy, hace referencia a la bandera cubana. Más adelante, ya en plena dictadura de Fulgencio Batista, en octubre de 1955, salió publicado en la revista Bohemia lo siguiente: «sobre la típica guayabera desciende la severa majestad de la ley, la Sala de Gobierno del Tribunal Supremo la proscribe en todas las dependencias judiciales. Al decir de los señores magistrados, se trata de una prenda ligera y frívola, que no se compadece con la solemnidad de la justicia. Así, tanto los funcionarios y auxiliares de la judicatura, como los abogados, procuradores y las partes en los juicios, deberán vestir de cuello y corbata.»

Por su parte, el liqui-liqui es plural desde su nombre pues al anterior –que es el más conocido- se le suman las variantes liqui-lique y lique-lique. En realidad, se cree que su nombre proviene del francés liquette que así llamaban en Francia a una guerrera inspirada en la casaca inglesa y que llegó a Venezuela de las manos de unos viajeros caribeños.

Al contrario de los que muchos creen, sobre todo a partir del 10 de diciembre de 1982 cuando Gabriel García Márquez lo utilizó para recibir el premio Nóbel, este atuendo es el traje típico nacional venezolano donde es usado por los llaneros gracias a su frescura y duración. Por supuesto, es prenda de vestir masculina y consiste en un traje completo, generalmente elaborado con lino o dril valenciano, de color claro, beige o blanco, con pantalón y la camisa holgada de cuello redondo que se mantiene cerrado con una yunta o mancuerna. Cuatro bolsillos dispuestos simétricamente completan el conjunto que le da al llanero una discreta elegancia. Un sombrero de cogollo o de pelo’e guama, alpargatas o botas según la ocasión identifican al criollo que viste de fresco liqui-liqui con el que mitiga la inclemencia de las llanuras venezolanas. Algunas versiones relacionadas con el origen de este traje llanero hablan de su confección original salida de las manos del sastre cubano Emilio Tornés y hasta la camisa garibaldiana pudo haber sido fuente de inspiración del popular vestido.

El liqui-liqui ha trascendido las fronteras nacionales para asentarse en la médula caribeña. En Cuba se le conoce como filipina y ha sido ampliamente asimilado por la cultura colombiana. En la actualidad su diseño se ha visto enriquecido en colores y telas, aunque el  lino y el dril mantienen la primacía pues “liqui-liqui que no se arrugue al sentarse su portador, no es liqui-liqui”. El que utilizó Gabriel García Márquez para recibir el premio Nóbel reposa en las salas del Museo Nacional de Colombia, en la ciudad de Bogotá. Lo que no reposa es el Caribe multiétnico que ha internacionalizado la guayabera cubana y el liqui-liqui venezolano, para convertirlos en signos cardinales de nuestra más fecunda epopeya cultural: la identidad caribe.

educadoresmj@yahoo.es

[1] Veterano: Se refiere en ese caso a los que fueran miembros del Ejército Libertador, fuerza insurrecta que combatía contra las tropas españolas por la libertad de Cuba."

 
Esperamos que haya sido útil está información y recuerda que LIQUILIQUIS  VENTAS tiene un liquiliqui para ti.

domingo, 19 de octubre de 2014

LA CULTURA LLANERA Y EL LIQUI LIQUI

Aunque Venezuela a adoptado el liqui liqui como emblema nacional y de  identidad, Colombia y ciertas zonas de la Guyana Francesa también adoptan dicha prenda como estandar nacional. Esto es por el simple hecho de que es una prenda emblemática de "la cultura Llanera".
Colombia, Venezuela y la Guyana Francesa comparte una zona geográfica particular que es el "Llano" cuya características propia resalta las altas temperaturas y la humedad.
Aquí anexamos un enlace del periódico "El Espectador" de Colombia titulado "En el Reino del Liqui liqui" publicado el 30 de Junio del 2009 por Rosario Moreno Hernández,  considerando el liqui liqui como el traje típico Lanero.

http://www.elespectador.com/impreso/joropo/articuloimpreso148391-el-reino-del-liqui-liqui

Recuerda que LIQUILIQUISVENTAS  rediseño un modelo único de liquiliqui desde la talla 0 hasta la XXL. Puedes contactarnos escribiéndonos a liquiliquisventas@hotmail.com

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sábado, 18 de octubre de 2014

EL LIQUI LIQUI POR GERMAN FLEITAS NÚÑEZ

Citamos en esta ocasión la valiosa aportación histórica de Germán Fleita Núñez,  cronista de La Victoria publicado en el diario El Clarín el domingo 8 de diciembre del 2013.

"El Traje Nacional Masculino de Venezuela surge a finales de la Guerra de Independencia dentro del proceso de adaptación a la vida civil. Sastres y costureras modifican las viejas guerreras militares y crean una chaqueta de cuatro bolsillos, sin charreteras, a las cual hay que improvisarle un cuello. Quien haya visto los uniformes usados por los soldados coloniales y por los patriotas en los años finales de la lucha, reconocerá en ellos muchas de las características de nuestro vestido típico. Cuando el pintor neogranadino José María Espinoza pinta al Libertador en sus años finales, su interés es mostrar el rostro del héroe y no su traje. Por eso el primer retrato de 1828 está hecho con lujo de detalles y se destacan los botones y los bordados del cuello, mientras que en el de 1830 nos presenta al Libertador “al borde del sepulcro”. El traje está apenas boceteado, pero se ve que es el mismo traje aun cuando el rostro ya no es el mismo. Se trata de un uniforme militar pero lo más parecido a lo que años más tarde se convertirá en nuestro traje típico.

Cabe destacar que hoy en día llamamos así al traje completo formado por blusa (el paltó) y pantalón pero que lo que se llamaba “liqui-liqui” era solamente el paltó que después adoptó el nombre de “blusa”. El uso de las “yuntas” era frecuente por los llaneros venezolanos en unas camisas, modificación del traje de los campesinos andaluces, adaptadas a un clima más cálido, confeccionadas con tela blanca de hilo y con muchos pliegues en las mangas de donde les venía el nombre de “cachicamas” o “cachicamitas”. Tenían las cachicamas cuello flojo y doblado que se abotonaba con dos moneditas de plata unidas por una pequeña cadena. Los ricos usaban además de las yuntas del cuello, las de la pechera y las del puño. Los más pobres hacían la prenda del lienz sobrante de los sacos de harina Gold Medal que importábamos del norte, de lo cual se originó el despectivo nombre de “camisas de mochila”. El escritor Rafael Bolívar dice que en Caracas se puede precisar el año de 1870 como el de la popularización del traje; ese año hizo furor una camisa llamada “garibaldina” la cual fue modificada por un sastre cubano residente en Caracas, llamado Emilio Tornés. Con respecto al nombre hay varias versiones: según el profesor Ángel Rosenblat viene de “liquete” que en francés es el nombre de una camisa. Para otros el nombre viene de la semejanza que los planchadores orientales en Caracas le encontraban con los trajes usados por una milenaria dinastía china. En Cuba se le denomina “filipina”. Durante mucho tiempo se le llamó “b1usa”, confiriéndole así más importancia a la chaqueta que al pantalón. Y es que ahora el pantalón es uno cualquiera de la misma tela, pero antes era abierto desde más abajo de la rodilla para poderlo “arremangar” con facilidad y se le llamaba “uña de pavo” o “garrasí”.

No sabemos por qué se le identifica con los llaneros de manera tan especial ya que es usado en toda la geografía venezolana.

Sus accesorios eran la “guardacamisa” hoy sustituida por una franela, las “yuntas” llamadas también yugos o gemelos, el sombrero “pelo e´ guama” o “de cogollo” y antiguamente, un pañuelo colorado que hoy en día solo se usa para bailar nuestros aires típicos, aunque don León Gustavo Richard nos decía que en La Victoria se lucía el pañuelo de diferentes colores en lugar de la corbata y que se usaba como prenda diaria, unida al centro por una sortija de oro. En principio el color del traje fue blanco pero hoy se usa todos los colores aun cuando algunos “liquiliqueros” mantienen la fidelidad al color original y consideran irreverente el usarlo negros y hasta rojos. Entre los principales “liquiliqueros” de América figuró el poeta Rubén Darío; en Venezuela el primer lugar lo tiene indudablemente el General Juan Vicente Gómez y después de él lo usaron varios presidentes, entre ellos: Medina, Betancourt, Caldera, Carlos Andrés Perez y Chávez. En Aragua se le considera junto con el flux blanco, traje de los aragüeños, siendo su principal exponente el gobernador Martínez Ruí, su hermano Ramón y los coleadores. En La Victoria se usó siempre. Tanto las clases pudientes como las populares lo hicieron suyo. Basta ver cualquier fotografía vieja de la ciudad para darse cuenta de que más de la mitad de los hombres lo usan. En un principio fue “el traje del pueblo”; posteriormente “el pueblo” se lo dejó quitar como se dejó quitar todo lo demás y la última dictadura, confundiendo el patriotismo con la patriotería trató de imponerlo obligando su uso durante la Semana de la Patria, con lo cual originó más bien su rechazo. Eran célebres en La Victoria los liquiliquis cortados por don Adolfo Castro y Gaetano La Escalea y luego. Los de Ciro García y los del mejor fabricante de liquiliquis de su tiempo: “El Chino” Aliendres. Hoy en día solo lo saben hacer bien nuestros prestigiosos sastres Sánchez y Guillermo. Entre quienes lo usaron con prestancia: don Fermín López Revenga, don Mariano Espinoza, Domingo Morales Tedesco, León Gustavo Richard, Gustavo Subero Sosa, los Morochos Bonnet, el Mayor Luís Feo Reverón, Miguel González Blank, Simón López, Virgilio León Cordero, Luís Núñez Mattei, Reynaldo Paredes Hernández y los hermanos Colmenares. Desde hace algún tiempo era prenda obligada para los niños que hacían la Primera Comunión y para el Matrimonio Civil. Hoy es usado principalmente por cantantes de música criolla y por el estudiantado en sus bailes tradicionales y entre nosotros vive el único cura que ha oficiado una misa frente al obispo, vestido de liquiliqui (el hermano Suso). Afortunadamente la elegancia de nuestro traje, su frescura, su bajo precio y todo lo que representa como parte importante de nuestras tradiciones, nos hace esperar optimistas que algún día vuelva a ser “el traje del pueblo” y que volvamos a lucirlo con orgullo, como legítimo símbolo que es de nuestra identidad nacional."

Y recuerda que en LIQUILIQUISVENTAS rediseño un modelo único de liquiliqui desde la talla 0 hasta la XXL. Si deseas más información de nuestros liquiliquis no dudes de contactarnos a liquiliquisventas@hotmail.com.

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viernes, 17 de octubre de 2014

EL LIQUILIQUI: SIMBOLO DE IDENTIDAD NACIONAL

En Venezuela la prenda tradicional por excelencia es el liquiliqui. Una prenda sencilla y minimalista, que costa de dos parte. La chaqueta o saco de cuello mao que se mantine elevado y ajustado al cuello por medio de una yunta. Hoy día esta también se sustituye por dos botones, uno de cada lado al ángulo del cuello. Otros prefieren no colocarle nada.
Al frente, en el saco o chaqueta van cuatro bolsillos: dos arriba y dos abajo, pudiendo ser de tipo "ojal" (como los de LIQUILIQUISVENTAS) o de tipo "sobre". En los bolsillos incluso se han visto variaciones de tipo "parche". En sus tres variaciones sigue siendo un liquiliqui. Por otro lado tenemos de 5 a 6 botones para cerrar el saco en la parte del frente. Hay quienes prefieren dorado, platiados o cualquier otro color. El clásico es el botón  de color blanco que a su vez también presentan variaciones de texturas: desde nacar, matizado hasta mate.
El pantalón por excelencia es recto sin pinzas y si lleva bolsillos laterales estos no deben verse ni asomarse al saco o chaqueta que va por fuera.
El color de la tela tampoco es una limitante para establecer parámetros en el liquiliqui.  Sin embargo el clásico por excelencia es el blanco.
En LIQUILIQUIS VENTAS rediseñamos un modelo único de liquiliqui desde la talla 0 hasta la XXL. Nos dudes en contactarnos por nuestro blog o a liquiliquisventas@hotmail.com

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jueves, 16 de octubre de 2014

LA TRADICION ESTA DE MODA

El liquiliqui es una prenda tradicional del llano venezolano que aún sigue estando vigente es las nuevas generaciones. Hoy por hoy las prendas tradicionales vuelven a tomar auge en el mundo de la moda. Unas conservando los moldes originales y otros adaptando nuevas tendencias. Dentro de la gran lista de prendas que vuelven y vuelven de generación en generación tenemos EL LIQUILIQUI. Esta prenda, elegante y distinguida cumple con los estándares sociales ideales para traspasar el tiempo y la frontera con un mínimo cambio en su apariencia, puede ser en telas o algunos sutiles detalles.
EL LIQUILIQUI como prenda tradicional vuelve a estar de moda. Ideal para eventos en el llano, en la playa y espacios campestres. Es una opción alternativa a la tradicional y muy conocida Guayavera.  En LIQUILIQUIS VENTAS hemos rediseñado un liquiliqui sin forro, ideal para el calor. Un modelo único que elaboramos desde la talla 0 hasta la XXL. En algodón, lino o viscosa. Enviamos a todo el mundo.

Somos Liquiliquisventas!!!

viernes, 12 de septiembre de 2014

¿CÓMO COMPRAR EN LIQUILIQUISVENTAS?



Es muy fácil comprar su liquiliqui en LIQUILIQUISVENTAS.


Siga los siguientes PASOS:

1.   Revise la tabla de tallas que está en el link de TALLAS en la parte superior de la página. Tenemos desde talla 6 meses hasta tallas de adultos. Si requiere ajustar alguna medida puede solicitarlo al correo liquiliquisventas@hotmail.com

        2. Confirme precios en el link PRECIOS en la parte superior de la página principal. 
  

     3. Confirme precio con envíos y tiempos enviando un correo a liquiliquisventas@hotmail.com
   
        4. Para pagos por PayPal solicite el envió del correo electrónico para hacer su pago con el precio a pagar. Aceptamos trasferencia bancaria solo dentro de México o Estados Unidos. Solicite el número de transferencia a liquiliquisventas@hotmail.com
   
        5. Enviamos su liquiliqui por DHL o FEDEX. De 7 a 10 días de haber hecho su pago recibirá un correo con el número de confirmación del envío. Recuerde que una vez hecho el pago su liquiliqui llegará de 15 a 30 días dependiendo de la talla que solicito.


LIQUILIQUISVENTAS rediseño un modelo único en todas las tallas, sin forro y de alta calidad LiquiliquisVentas es una empresa de la Diseñadora de Modas Hildegard Latorraca. Para cualquier información sobre la marca puede escribir a hildegardlatorraca@hotmail.com



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jueves, 1 de agosto de 2013

El liqui liqui

Venta de liqui liquis para bebes, infantiles, damas y caballeros por tallas. 

 Para cumpleaños, bautizos, 
primeras comuniones, bailes, eventos infantiles especiales, espectáculos, matrimonios, carnaval. Precios accesibles según la ocasión. 

El liqui liqui, es la prenda originalmente masculina que representa al llano venezolano. Es un símbolo de identidad nacional. Algunos coinciden de que sus orígenes se remonta a la época de la colonia, inspirados en las llamadas “guerreras” que usaban los soldados. En Francia su nombre era “liquette” y se introduce en la zona por los viajeros Caribeños, siendo de gran aceptación. El ingenio de cierto sastres como Emilio Tornes la adapta con piezas similares a otras prendas de vestir como fue el cuello “Mao” de las camisas chinas, ideales para el calor. En su forma original consiste en una camisa de tela de algodón en forma de chaqueta holgada de cuatro bolsillos con tapas y abrochadas con cinco o seis botones, el cuello es erguido y en él está el secreto para llevar la yunta o mancuerna con la que se cierra siendo una pieza clave de vital elegancia.
Confeccionamos liqui liquis de forma rápida y sencilla. Los precios varían según la calidad de las telas y los detalles de las prendas. NO SOMOS SASTRERÍA. Nuestro objetivo es abarcar las exigencias de un mercado que exige el uso de esta prenda tradicional venezolana con calidad y rapidez, rigiéndose en la línea básica que corresponde al uso del liqui liqui. Difunda el uso de las prendas tradicionales. Sea parte de esta experiencia!.